Cómo regar tus plantas

El agua es uno de los requerimientos básicos que tienen las plantas, ya que gracias a ella pueden absorber los nutrientes disponibles en el sustrato, tierra o suelo. Por eso, ¡es imprescindible asegurarnos de que siempre llegue a las raíces!

Un riego superficial, con muy poca agua, se quedará por encima de ellas, no llegará de manera pareja y probablemente no va a tocar a las raíces. Regar con poca agua no sirve.

Si tenemos nuestras plantas en maceteros con drenaje – esos hoyitos en la base -, podemos entonces practicar riego por saturación. Esta es una buena manera de regar, pero debemos tener ciertas consideraciones antes de hacerlo.

Lo primero, es que debemos regar solo cuando la planta lo necesite. No todas las plantas necesitan la misma frecuencia de riego, por lo que debes investigar cuánta humedad necesita tu planta.

Lo segundo, es nunca hacerlo con agua demasiado fría. Lo ideal es utilizar agua templada o levemente tibia, para emular la temperatura de sus hábitats naturales.

Y lo tercero, es regar suavemente, no echando un fuerte chorro en el centro del macetero, sino que con una regadera, poniendo agua por todos los bordes del macetero, para que el agua se distribuya de manera pareja.

Para lograr un buen riego por saturación, debemos regar lo suficiente para que el agua salga por el drenaje. No te asustes: esto no va a ahogar tu planta. Solo hará que el agua llegue a todas las raíces, permitiendo que la absorción de nutrientes se haga correctamente.

Debes repetir esto cada vez que el sustrato se encuentre un poco seco. Para saber cuándo hacerlo, pudes introducir un palito de comida china, un mondadientes o un dedo al macetero. Si al retirarlo sale con mucha tierra pegada, significa que aun hay humedad disponible. Si, en cambio, sale seco y sin tierra, es momento de regar nuevamente. No te asustes si en invierno el sustrato dura mucho tiempo húmedo, ya que con un buen sustrato algunas plantas pueden estar semanas sin requerir riego. 

En el caso de los maceteros sin drenaje, es mejor aplicar un riego más controlado, y en lo posible, hacerle hoyitos para evitar riesgos de pudrir las raíces. 

Recuerda que el riego debe ser más abundante en privamera-verano que en otoño-invierno, y como tip final: ¡nunca le eches agua a una planta si es que no la necesita! Ellas siempre tolerarán mejor la falta de agua que el exceso de ella. 

 


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